Literatura española

Literatura españolaANTECEDENTES
SI BIEN LA EDAD de oro de la literatura española se asocia a nombres de la talla de Góngora, Quevedo, Lope de Vega o Calderón, estrictamente se viene empleando la expresión siglos de oro para designar tanto al XVI como al XVII, pues, sin la personal adaptación a la tradición literaria española del renacimiento italiano, sería imposible explicarse la irrupción del genio creador barroco.

La poesía amorosa de Garcilaso de la Vega (1503-1536) o Fernando de Herrera (1534-1597); la lírica moral de fray Luis de León (1527-1591); la mística de san Juan de la Cruz (1542-1591) o santa Teresa de Jesús (1515-1582); hitos novelísticos como el Atnadís de Gaula o el Lazarillo de Tormes, junto a autores teatrales como Lope de Rueda (1509-1591) o Juan de la Cueva (1543-1610).

Se integran en la corriente de la literatura renacentista, que desembocará en el barroco pasando por el período de transición conocido como manierismo, cuyo ejemplo más ilustrativo serían las mundialmente famosas historias del Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (1605) y Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha (1615), ambas de la pluma de Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616).

EL ESPÍRITU BARROCO
EL VTTAUSMO RENACENTISTA entra en crisis porque los creadores barrocos son hijos de las circunstancias y del pesimismo de la época, evidenciados tanto en actitudes de angustia o de protesta como en el conformismo o la huida hacia mundos de belleza inexistentes. El espíritu barroco queda determinado por la cerrazón moral y religiosa impuesta por la Contrarreforma y el concilio de Trento, unida a la situación de crisis profunda del Imperio, fruto de la sucesión de monarcas ineptos que delegan el poder en validos proclives al enriquecimiento personal más que público, de las guerras que agotan hasta la última pieza de las arcas repletas del oro de América, de las epidemias, de las luchas sociales entre clases nobleza y clero contra burguesía por conservar sus privilegios, de las tensiones motivadas por la clasista distinción entre cristianos nuevos y cristianos viejos, y del hambre y el desempleo que tan bien reflejan las novelas picarescas.

La literatura española

ESTÉTICA
A TONO con la situación social, las formas artísticas renacentistas sufren una transformación. El espíritu barroco no puede ceñirse ya a la rigidez ordenancista de las normas clásicas, ni sentirse reflejado en los valores propios del renacimiento, esto es, la armonía, el equilibrio, el estatismo; por el contrario, buscará su plasmación en los efectos de contraste, el movimiento, el dinamismo, el dramatismo, la complejidad o la ornamentación que raya los límites de lo exasperante.

En poesía, la enemistad de la literatura española personal existente entre Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645), máximo representante de la llamada poética conceptista, y Luis de Góngora y Arcóte (1561-1627), creador del culteranismo, se ha confundido en ocasiones con una radical oposición entre estas dos corrientes, que, de hecho, tienen amplias zonas de contacto, en tanto que el culteranismo parece ser la especial solución del poeta Góngora al conceptismo de su época. El conceptismo consiste en la constante asociación de ideas o vocablos, la acumulación de metáforas, antítesis, paradojas, juegos de palabras, paronomasias o equívocos, de forma que el lector quede, a la par, deslumbrado por el ingenio del poeta y exhausto por el esfuerzo de comprensión.